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domingo, 17 de abril de 2011

Programa 16/11 del 17 de abril del 2011

ESPIRITUALIDAD


La mirada interior



Invitado: Fray Julián Cruzalta




Nuevamente, a la sazón de la semana mayor, invitamos a Fray Julián para seguir conversando con él acerca de espiritualidad y sus conexiones con toda nuestra vida. Ya el 03 de abril de 2010 habiamos iniciado esta conversación trans temporal con él, en esta ocasión nos ha llevado a reflexión no solo la fecha ritual católica, sino también el contexto social que se vive en México.


"La corrupción de lo mejor es lo peor: San Jerónimo"


Con esta cita se hace una crítica certera sobre la actual forma de vivir la religiosidad en torno a estas fechas, hace no mucho tiempo estos dias "santos" tenían la intención de servir como pista de despeje para experimentar momentos de espiritualidad y encuentro consigo mismo y con dios; hoy, esta celebración se ha banalizado y corrompido como nunca antes, el consumismo compulsivo y una sociedad indolente lo han convertido en todo menos en días espirituales.


Puede entenderse también como resultado de la corrupción del ser humano y sobre su sistema de vida, la violencia sin precedente quizá también contribuya a este fenómeno de despersonalización, en donde lo que se busca son formas de evadirse de una realidad atroz a través de cualquier espejismo enajenante: Alcohol, drogas, consumo, diversión, satisfacción del líbido, etc.


Sin embargo es importante reconocer que la mirada interior y sobre todo la conversación interior nos ayuda a encontrarnos con nosotros, a reconocernos tal como somos, con fallos y aciertos pero también suceptibles de ser mejores y de ayudar a otros a serlo, alguien que mira hacia dentro, termina siendo responsable de si mismo y de los demás.


La corrupción es la falta de ética y ésta no puede amerger si no es a través de la mirada interior, "la ética es hacer, no es pensar, como respondo ante la vida y ante los demás; tiene que ver con mi vida interior, con mi vida espirirtual", una persona espiritual no va dañar nunca a otra persona ni a su entorno, sus respuestas nacen del bien común, no del individualismo, ni de alcanzar sus metas sobre cualquier cosa o persona, (mucho menos del "haiga sido como haiga sido").

"La ética es mi reflejo en la pupíla del otro, en la mirada del otro me veo yo, allí estoy yo en el otro, si le hago daño me hago daño yo".


Debemos parar un momento, aquietarnos porque estamos muy agitados, por diversas razones pero nuestra sociedad esta muy agitada, muy frustrada, enojada, debemos darnos un respiro y un silencio, para después escucharnos, las respuestas ya están dentro de nosotros, dios está dentro de nosotros solo dejemos que nos hable y dejemonos a nosotros escucharlo, pero con tanta agitación y ruido resulta difícil, el primer paso es calmarnos, el segundo escucharnos y tercero creerlo. Claro que esto requiere tiempo y estos días nos dan esa posibilidad de darnos ese tiempo para encontrarnos con nosotros, se pueden ver estos días como aquel desierto en el que Jesús enfrentó a sus demonios y encontrarnos con nuestros propios demonios para ser en la libertad de nuestra conciencia una mejor persona. Y si sumamos podemos hacer una mejor sociedad.




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sábado, 3 de abril de 2010

Programa 14/10 del 03 de abril del 2010

ESPIRITUALIDAD
Invitado Fraile Dominico Julián Cruzalta, Profesor de Teología
Una zona poco explorada por el ser humano a lo largo de su vida, es la parte espiritual; poco nos acercamos a conocer nuestra alma, nuestra vida interior, nuestro contacto íntimo con la creación y su fuerza cósmica, universal; sin embargo es al acercarnos a la vejez cuando surge una necesidad por vivir esta parte espiritual, ya bien para prepararnos para el final de nuestra vida o bien para aligerar la carga emocional de perdidas, dolores, culpas y frustraciones.
La espiritualidad se expresa a través de los valores, de la fuerza de la vida, de la capacidad de mirarse, de comprenderse, de preguntarse, de emocionarse y de responderse.
Es en la tercera edad cuando se tiene también la posibilidad de desarrollar este trabajo espiritual, porque es posible que se hayan dejado atrás los distractivos que impedian dedicar tiempo a la búsqueda y el encuentro de uno mismo, saber quien se es y que hacemos aquí viviendo esta existencia humana.
También puede presentarse en esta etapa de la vida una crisis existencial que nos sirva de punto de despegue hacia el encuentro con nuestra espiritualidad, porque son precisamente los momentos de crisis los que nos hacen crecer y desarrollarnos, los cambios bio-psico-sociales que se viven en el proceso de envejecimiento también provocan crisis personales que nos ayudan a dirigir la mirada hacia si mismos y poder encontrar el sentido de nuestra existencia como parte de un todo cósmico.
En esta búsqueda juegan un papel importante, todas estas construcciones socio-culturales visualizadas como instituciones religiosas, que si bien para algunas personas son el medio para encontrar las respuestas, no en todos los casos estas instituciones sirven para tal fin; por el contrario, vemos que la religiones han perdido su papel de orientación y medio para encontrar el espíritu, para convertirse en el fin de un afán de poder y enajenación; la religión debe ser el dedo que nos indica donde está dios, hoy sin embargo este dedo nos oculta a dios o más aún en casos en que se asume como dios mismo; por otra parte debemos ver que la religiosidad sigue buscando al dios externo, al que rige, ordena y castiga; la espiritualidad tiene otra mirada, esta se dirige hacia el interior de las cosas, a su comprensión y su equilibrio.
Un buen ejercicio para fortalecer el proceso de vivencia interior, junto o no con los procesos religiosos, es la observación total del universo y en esa misma medida la observación de uno mismo, esta observación puede tener otros nombres como oración o meditación según la religión que se practique, ya lo decía el Dalai Lama "la mejor religión es la que te hace mejor ser humano", y finalmente no se trata de alejarse de nuestra propia religión sino de incorporar a esta, nuevas y mejores prácticas que nos ayuden a encontrar la paz, el equlibrio y el sentido de nuestra vida.

domingo, 25 de octubre de 2009

Programa 43 del 24 de Octubre del 2009




LA LOGOTERAPIA EN LA VEJEZ






Invitada: Lic. Georgina González Parcero


La logoterapia en México ha tomado fuerza y fama en los últimos años, producto de una historia tormentosa y apasionante del Dr. Víctor Frank, psiquiatra de origen judío, preso en un campo de concentración alemán durante la segunda guerra mundial; la logoterapia es a poco más de medio siglo de su aparición una de las herramientas más eficaces para alcanzar el bienestar emocional, conocida como la tercera escuela vienesa de psicoterapia, se basa en reconocer que el ser humano más allá de su campo físico y su campo mental, también esta integrado por una esfera espiritual, reflejada por una vida interior intensa desde donde emergen el sentido de voluntad y el propio sentido de vida, que nos permiten trascender y superar todo tipo de obstáculos, perdidas y dolor hacia una vida más plena y satisfactoria.
Poseemos capacidades únicas que nos permiten más allá de nuestro instinto, vivir con conciencia para encontrar el sentido de nuestra vida; algunos principios para ayudarnos a encontrarlo son: El auto conocimiento acompañado por la auto aceptación, la libertad en la elección y la responsabilidad de los actos, para vivir por último la autotrascendencia.
La Logoterapia se nutre y se cimienta en valores trascendentales para la vivencia humana, el valor de la creación, lo que dejamos y entregamos con nuestro trabajo y estudio; el valor de la experiencia, lo que el mundo, la vida y las personas nos dan; el valor de la actitud, la manera en que vemos y asumimos una posición ante los hechos de la vida.
Para la Logoterapia el sentido se busca, se encuentra, se construye, es importante reconocer siempre que somos responsables de nuestra existencia y que siempre tendremos la capacidad y la libertad de elegir ante los hechos de la vida, cuando estos hechos nos golpean y nos confunden podemos llegar a perder el sentido de nuestra vida llevandonos al vacío existencial; es importante recordar que nuestra esfera espiritual nunca enferma y que desde hay podemos recuperar el sentido de voluntad para reorientar una nueva búsqueda de sentido de nuestras vidas, de nuestro existir.

jueves, 16 de abril de 2009

Programa 15 del 11 de abril del 2009

Espiritualidad
Invitado: Lic. Ernesto Padilla Nieto
En un mundo moderno lleno de prisas y envuelto en un frenesí de consumo materialista, la espiritualidad no aparece en el catálogo de temporada, por el contrario el catálogo solo oferta una gruesa lista de anti-valores que ninguna relación mantienen con el desarrollo de nuestra vida interior.
La espiritualidad es una de las facetas que dan integralidad al ser humano, sin embargo es difícil incorporar su práctica en la vida cotidiana, el materialismo moderno nos vuelve cada vez más escépticos hacia lo no tangible, no visible o no comprable, ¿como reconocer entonces que exista el espíritu en nuestra vida interior? Si logramos acallar un poco el ruido exterior podremos reconocer algunas de sus manifestaciones: El fluido permanente de nuestros pensamientos que nos lleva a hacer y responder preguntas para mantener normas morales y sociales o para encontrar el sentido de nuestra vida; el poder experimentar emociones y sentimientos hacia nosotros mismos y hacia otras personas, experimentar el aprecio, el amor y la compasión; así como ejercer nuestra libertad y nuestra voluntad para elegir, crear, crecer y amar.
El espíritu coexiste dentro de nosotros, es nuestro Dios interno y depende de nosotros si entramos en contacto con él o no; es el sentimiento de unicidad universal, no sólo en términos de nuestro propio Dios sino en términos del Dios de todos.
¿Como contactar con él? La vía es facíl: A través del silencio y la meditación, para ello no se requiere de un curso de yoga, simplemente ejercitarnos cotidianamente en desconectar las falsas aprenciones de la vida y concentrarnos en la maravilla de un atardecer, en la transformación de la vida a través de una semilla que germina o una flor que se convierte en fruta y reconocer la gran creación universal, quitandonos de egos y espejismos, que nos permita reconocer al yo superior para entrar en contacto con nuestro yo interior a través del fluido energético fuente y fin de la creación: El Amor